miércoles, 3 de marzo de 2010

EL AÑO DE LAS CURVAS

EL AÑO DE LAS CURVAS
Elena Miró abre la Semana de la Moda de Milán

Con un decorado de aire oriental que impresionó y dejó con la boca abierta (y cabiendo fotos como locos) a los mismos japoneses, el desfile de Elena Miró ya tiene seña fija en su horario ingrato en día difícil: abrir las sesiones de desfiles en la Feria de Milán, un sitio inhóspito y de aire posindustrial que a fuerza de cortinas (más bien trapos) negros, arquitecturas efímeras, luces convenientemente colocadas y un ir y venir de gente vestida de negro, ha conseguido un cierto empaque, inspirar el aire de allí se cuece algo importante, si bien, en Milán cada uno va a su bola y tiene su salón privé.

La Feria tiene una identidad clara que se identifica con la gran industria italiana, eso es bueno y malo a la vez. Se trata de que los expositores tengan claro que son eso, parte de un engranaje industrial, uno de los primeros del país y sin duda el más prestigioso.

La firma Elena Miró (los hermanos Miroglio, muy conocidos y respetados en el sector) luchó lo suyo por llegar aquí. Y al principio, ya lo dejé escrito entonces, era nadar contra corriente y poner una pica en Flandes. Hoy el asunto tópico está zanjado, si bien los críticos y las lumbreras de las grandes revistas siguen sin aparecer. Se teme a la talla grande. Es un prejuicio que se hace perjuicio. Las estadísticas de consumo (en cuanto a tallas) están claramente de este lado del sistema, pero estar de parte de algo aquí no sirve de nada. El gurú contemporáneo sigue “erre que erre” empeñado en esa irrealidad tan fotogénica como pictórica, tan enfermiza como seductora. Probablemente Elena Miró haga historia cotidiana y la utilidad real de su desfile desborde las expectativas estrictas de la moda estacional y se inscriban en lo sociológico.

El desfile en cuestión discurrió con el plantel de modelos habituales de la casa, Crystal Renn (Miami, Florida, 1986) al frente. Crystal (talla 44-46, 96 de pecho) ha publicado además, un libro: “Hungry: A Young Model’s Store of Apetite, Ambition and the Ultimate Embrace of Curves” al que le dedicaré un artículo aparte en breve en este blog. Si Renn ha logrado ser musa de Gautier y otros estilistas de primera línea, no ha descuidado su papel militante al lado de sus “hermanas de talla”. Su aparición en tres salidas es algo más que simbólica pero siempre tiene un reclamo (a la vez que un significado) reivindicativo que se mantiene importante.

Japón como inspiración en quimonos cortos en seda pañuelo de gramaje alto. Abrigos largos entallados que querían acercarse a las heroínas del cine negro (expresamente a Laurent Bacall) en lana planchada; el uso del cristal de Svarowski en rojo rubí y negro; el crepé devoré negro y oro viejo usado como tejido referencia, además de cuellos en punto grueso de aguja al estilo doméstico (punto popular o manual), daban posibilidades a líneas que no eludían el entalle ni la puntuación de las curvas.

Hay que citar el negro sobre negro de algunos conjuntos, el tramado de lúrex (que sigue apareciendo temporada tras temporada y adaptándose “camaleonicamente” a las tendencias). La cifra cromática se movió entre el siena, rojizos, negro y berenjena, mientras que el largo fue rodillero y la cintura en si sitio de tradición natural. Las hombreras discretas y prudentes, proporcionales al conjunto.

Gafas, pendientes, agujas de madera lacada en el pelo, pulseras poderosas: unos accesorios sin timidez que acentuaban unos looks que no quieren ser discretos sino al contrario, conseguir la seducción a través de una rotunda presencia.

© 2010 Roger Salas

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